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milagros struxka.
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18 de febrero de 2026 a las 19:40 #14353
milagros struxka
ParticipanteLa secuencia de este ejercicio se enfoca en un gesto funcional que involucra el control del core, la movilidad segmentaria de la columna y la conciencia corporal en posiciones invertidas, aspectos que también utilizamos en la vida diaria cuando rodamos, nos incorporamos o cambiamos de nivel en el espacio.
Comenzamos trabajando descalzos, ya que los pies poseen una gran cantidad de receptores propioceptivos. Aunque en esta postura el apoyo principal no se mantiene en los pies durante toda la secuencia, el inicio desde el suelo permite estimular la sensibilidad corporal global y mejorar la percepción del contacto con la superficie estable.
Nos posicionamos en decúbito supino sobre una colchoneta, que será nuestra superficie estable inicial. La base de sustentación está dada por toda la espalda, pelvis y miembros superiores apoyados a los lados del cuerpo. Desde allí, activamos suavemente el abdomen profundo (transverso abdominal) para estabilizar la pelvis y proteger la columna lumbar.
Comenzamos elevando ambas piernas juntas en el plano sagital, realizando una flexión de cadera hasta los 90°, manteniendo rodillas extendidas y cuádriceps activos. Esta activación favorece el control propioceptivo y evita compensaciones lumbares. A medida que las piernas continúan su recorrido, se despega progresivamente la pelvis del suelo, generando una flexión global de la columna vértebra por vértebra.
El eje del movimiento se ubica en el plano transversal, produciendo una inversión parcial del cuerpo. El apoyo se traslada desde toda la espalda hacia la región dorsal alta y la cintura escapular. Es fundamental distribuir el peso en hombros y escápulas, evitando la carga directa sobre la columna cervical.
Continuamos el gesto llevando los pies hacia el suelo por detrás de la cabeza, manteniendo la extensión de rodillas y la flexión máxima de caderas. En esta fase sostenemos la postura durante algunos segundos, con trabajo isométrico del abdomen y estabilizadores escapulares, mientras la cadena muscular posterior (erectores espinales e isquiotibiales) se encuentra en elongación.
Para desarmar la postura, descendemos lentamente apoyando vértebra por vértebra, controlando el movimiento de manera excéntrica hasta regresar a la posición inicial en el suelo.
En la complejidad de fases del movimiento, podemos progresar el ejercicio utilizando mantas bajo los hombros para modificar el ángulo cervical, generando una leve variación en la base de sustentación y favoreciendo mayor seguridad en la inversión.
Si aumentamos la dificultad y el desafío, podemos trabajar la entrada a la postura desde una variación dinámica, incorporando control excéntrico más lento o sosteniendo mayor tiempo la fase invertida. En niveles avanzados, el desafío principal no es la fuerza sino el control segmentario, la distribución equilibrada del peso en la cintura escapular y la regulación propioceptiva durante la inversión.
Es importante que en cada nivel de complejidad primero se establezca el equilibrio y la estabilidad escapular, y luego se profundice el trabajo segmentario de piernas, pelvis y columna, manteniendo siempre una ejecución coordinada y consciente.
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